Por José Luis Domínguez
Enviado especial
MAR DEL PLATA.? Apareció en toda su dimensión, con la jerarquía y personalidad que suele desplegar cada vez que se pone la camiseta argentina. David Nalbandian lleva la Copa Davis bajo la piel, aunque el legendario trofeo todavía no haya pasado por sus manos. Su esencia de jugador copero quedó expuesta una vez más, con una tarea estupenda, ante un adversario que históricamente lo complicaba. Nada de eso sucedió en esta ocasión, y el cordobés derrumbó los vaticinios de un duelo difícil con un triunfo holgado por 6-3, 6-2 y 6-3 sobre David Ferrer; un resultado que encaja a la perfección con sus mejores antecedentes y que le dio a la Argentina el primer punto en la jornada inaugural de la final ante España, más allá de que la posterior caída de Juan Martín del Potro dejó igualada la definición.
"La verdad es que jugué un gran partido desde el comienzo. Sólo hubo unos pocos momentos en los que él me complicó, pero sentí que rendí bien de principio a fin y controlé en todo momento la situación. También la gente estuvo increíble, y fue muy lindo vivir el partido así, fueron dos horas que disfruté", comentó un satisfecho Nalbandian. Y con razón, porque sobre la superficie sintética del Islas Malvinas mostró solidez y consistencia; es probable que Ferrer haya actuado muy por debajo de su mejor nivel, aunque eso no le resta mérito al unquillense, que desplegó sus mejores armas, incluida la devolución, con la que puso mucha presión sobre el valenciano. La búsqueda agresiva de ángulos para desequilibrar a su rival quedó reflejada en un muy buen número de tiros ganadores (54), exactamente el doble que los errores no forzados.
"Contra Ferrer uno siempre tiene en la cabeza un partido duro y largo, porque es un jugador que siempre te rinde siete u ocho puntos, y lo tenés que pasar por encima, porque cuando el partido se complica él compite muy bien, corre mucho, pasa miles de bolas, exige en cada punto, no te regala nada, y la tensión te puede jugar una mala pasada. Pero lo pude cerrar antes de lo que tenía pensado. Creo que defendí cuando tenía que hacerlo, presioné cuando tenía que presionar y me salió todo a la perfección, por eso se dio ese resultado, que es importante porque ahora estamos más cerca de ganar la Copa", analizó Nalbandian.
Además, el ahora número 11 del mundo trazó una comparación respecto de otros grandes momentos suyos, como a fines de 2007, cuando conquistó los Masters Series de Madrid y París. "No creo que haya jugado en el mismo nivel, porque en una final de la Davis hay nervios distintos, y esta vez hubo momentos de mucha tensión que pude manejar; también hay otras cosas, como jugar al mejor de cinco sets y tener el apoyo del público. La gente estuvo increíble y fue muy lindo vivir el partido así, fueron dos horas que disfruté. Tuve un partido casi perfecto y me dejó dos sensaciones buenas: el nivel que tuve y el poco tiempo que jugué, lo que ayuda de cara a todo el fin de semana". En cuanto a la facilidad que mostró sobre la superficie, explicó: "La idea, justamente, era que la cancha fuera más favorable para nosotros y eso se notó en este punto, por eso se armó así, y por eso la localía tiene tanta importancia para una serie".
Una ovación lo saludó cuando se lo anunció durante la ceremonia inaugural. Ya estaba concentrado en el partido, dispuesto a dejar todo en Mar del Plata, la sede que le ganó la pulseada a su Córdoba natal. Alejado de la polémica que rodeó a la elección del polideportivo de los Panamericanos, señaló: "No veía porqué no sentirme cómodo en esta ciudad, porque la gente siempre nos trató excelente. Estamos cómodos y contentos por jugar en casa". Y también habló de la camiseta que utiliza en la Davis desde hace casi dos años: "La uso porque está buena, porque venimos ganando casi siempre? y es la que la marca me manda".
Como siempre, contó con mucho aliento; además del cuerpo técnico, también estuvieron Victoria, su novia de siempre, y Alda, su madre. Cuando todo terminó, festejó con desahogo y, al mismo tiempo, felicidad; después de saludar a Ferrer y al capitán Alberto Mancini, saludó al grupo de hinchas que alentaron sin parar desde una de las tribunas laterales con ese grito de batalla que lo acompaña desde hace un tiempo: "Tiene hue?/ El Gringo tiene hue?". Otra postal victoriosa, que se ha hecho costumbre en un primer día de una Copa Davis; al fin de cuentas, a Nalbandian le tocó abrir cada una de las últimas cinco series que disputó nuestro país, y sólo perdió la primera, ante el sueco Thomas Johansson, en abril de 2007. "Festejé, pero no mucho porque se trata sólo del primer punto y el fin de semana será largo. Lo único que pensaba era en ganar el primer punto para la Argentina, pero todavía faltan dos", destacó.
Hoy saldrá otra vez a la cancha, con la responsabilidad de disputar un dobles decisivo junto con Agustín Calleri; como en aquella final de 2006 ante Rusia, tendrá a su comprovinciano como compañero. "La verdad es que practicamos muchas horas con Calleri y con Acasuso, pero es una decisión que tiene que ver Luli (Mancini), porque ambos están pasando un gran momento y los vi muy motivados por la situación en la que estamos", había señalado antes de que el capitán confirmara la formación. Será otra oportunidad para dar un nuevo paso en busca de esa obsesión que comenzó a perseguir desde la primera vez que se vistió de celeste y blanco, y para ratificar porqué es el principal representante de la Legión en la Davis en esta década.